12/17/08

Tradiciones navideñas



La palabra Navidad es una abreviación de la palabra natividad, la cual proviene de la palabra latina nativitas y ésta significa 'nacimiento'. El 25 de diciembre se celebra en varios países del mundo la Navidad, o el nacimiento del Niño Jesús. En la Biblia se narra la historia de su nacimiento: su madre María dio a luz en un pesebre, rodeada de los animales que vivían en el establo. También ahí estaba su esposo José. Por el anuncio de un ángel llegaron los pastores que vivían cerca de Belén con sus ovejas. Así también, llegan a verlo unos días más tarde los tres Reyes Magos. El nacimiento navideño es la representación plástica de esta escena.

San Francisco de Asís, nacido en 1182 en Italia, fue quien consiguió una autorización del Papa Honorio III para instalar el primer nacimiento en la ermita de Greccio en 1223. La idea se consolidó como tradición en el arte de toda Italia durante el siglo XIV. Poco después, fue el Rey Carlos III quien promovió la difusión de los nacimientos en la Peninsula Ibérica. Durante un viaje a Italia el Rey descubrió esta tradición y al regresar a España encargó a varios artistas valencianos un nacimiento para su hijo, el futuro Rey Carlos IV. La representación del nacimiento de Jesús de una manera tan artística causó asombro entre la nobleza peninsular y no tardó en proliferarse en sus hogares la creación de nacimientos similares, algunos de los cuales todavía se conservan en los museos españoles.

Es lógico asumir que la evangelización del continente americano trajo también a estas tierras la tradición navideña europea y los nacimientos fueron especialmente utilizados con el propósito de evangelizar a los indígenas. Por ejemplo, los religiosos franciscanos elaboraban nacimientos usando figuras de cera que permanecían en exhibición durante todo el año.

Los artesanos mexicanos asimilaron rápidamente las técnicas artísticas traídas de Europa usando madera para crear las figuras de los primeros nacimientos mexicanos durante la época colonial. Las caras y las manos eran generalmente de cera o de barro, pero al paso que esta tradición se fue extendiendo por toda América se empezó a usar una mezcla de estilos y materiales, haciéndose popular el barro para hacer las figuras.

También, se empezaron a incorporar algunos temas autóctonos que no pertenecían a la escena de la natividad original. Ya para el siglo XIX se podían encontrar representaciones del carbonero, el cazador, y la tamalera además de los pastores, y dependiendo de la minuciosa representación del nacimiento, éste podía ya no sólo incluir la escena del pesebre pero de toda una ciudad alrededor, y hasta incluir la vegetación natural del continente como el maguey, los nopales y las palmas de coco, y los animales de diversa índole, como los monos y los quetzales.

En El Salvador, era una tradición familiar preparar el nacimiento navideño el primero de diciembre. Como base poníamos papel maché verde sobre una mesa. Con libros y otros bultos escondidos debajo del papel, formábamos montañas y volcanes. Usábamos musgo para hacer arbustos y árboles. Hacíamos caminos con aserrín de colores. Con algodón tratábamos de representar la nieve. Los niños de la casa hacíamos casitas, autos y trenes de cartón. Por fin, cuando todo esto estaba listo, poníamos las figuritas de barro, y uno que otro soldado de plástico de la colección de juguetes, y luego algunas luces para iluminar la escena. El Niño Jesús no se ponía hasta la medianoche del 24, cuando celebrábamos el nacimiento de Jesús. Inmediatamente después de poner al niño en el pesebre, los pequeños de la casa íbamos a buscar lo que nos había dejado el Niño Jesús al pie de la cama, ya que en nuestro país no era Santa Claus quien traía los regalos ese día. El nacimiento se quitaba después del 6 de enero, pues otra tradición casi igualmente importante era la de celebrar el día de los Reyes Magos. Aunque esta celebración se ha ido perdiendo poco a poco en El Salvador, en países como México todavía se celebra con gran entusiasmo infantil.

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